Cuando hablamos de meditar, siempre pensamos en monjes budistas, personas iluminadas, que pueden pasar horas sentadas, con su mente en blanco, entrando en un trance casi que divino. Pero no, realmente la meditación es estar en el momento presente, lograr controlar tus pensamientos y emociones, sin irte al pasado o al futuro. No engancharte en ellos y dejarlos fluir, ¿Parece sencillo verdad? Pero es ese detalle es el que nos cuesta, soltar. También recuerda que no es que dejamos de planear las cosas o que nos vamos a olvidar de todo, es simplemente enfocarnos en lo que tenemos el control.

¿Dijiste algo que no debías y ya no lo puedes cambiar? Perdónate, acéptalo y suéltalo. O puede ser que enviaste un currículo a un puesto que deseas, ok, ya vos hiciste tu parte, no le des más vuelta, agradece porque si es para ti llega. Así que teniendo en cuenta que meditar es estar en el momento presente, casi que podemos meditar en nuestra vida diaria y varias veces al día. Si aún se te hace muy complicado tomarte un momento al día y realmente desconectarte de todo, puedes empezar a meditar a través de tareas cotidianas como cuando te bañas, caminas o comes.

¿Cómo empezar a meditar con tareas cotidianas?

Lo primero es que te preguntes cuantas veces eres realmente consiente de que tus pensamientos están en la tarea que estás haciendo. Estoy casi segura que muy pocas veces, cuando te bañas, piensas en que ya vas tarde, cuando comes, puede ser que pienses en que debes ir a entregar algún papel, cuando caminas, llegas en automático al lugar de destino, entonces para empezar a meditar y que no sea un cambio brusco podemos empezar con estas pequeñas tareas.

Al bañarte. Es una meditación muy sencilla y lo mejor de todo es que es un momento solo para vos. La idea es que en esos 5-10min que duras en tomarte un baño, te desconectes de pasado y el futuro. Siente el piso frío, la temperatura del agua, como masajeas tu cabeza cuando aplicas el champú. Toma dos espiraciones profundas e imagina como el agua es una lluvia dorada que se lleva tu estrés, tus miedos y como estas se van por el desagüe. Luego respira profundamente y da las gracias por el nuevo día lleno de éxito que vas a tener.

Al comer. Ya sea en el desayuno, almuerzo o cena. Solo o acompañado. Lo único que debes hacer es estar en ese momento, suelta el celular, las tareas que debes realizar después, concéntrate en el tema de conversación, disfruta los sabores. Agradece por ese momento de paz, de tranquilidad, de poder tener alimentos que te van a dar energía. Agradece porque puedes comer, sentir los sabores y las texturas. Solo disfruta de tu momento.

Cuando caminas. Evita ir en automático, así ya conozcas el camino, tu ciudad y te sientas muy cómodo, cambia esta vez como ves las cosas. Siente tus piernas  a dar los pasos, observa la gente a tu alrededor, el aire que te da en el cuerpo, siente si estas agitado o relajado. Nota los detalles de los edificios o casa alrededor, los colores. Y pregúntate que tanto sabias de esos detalles antes de hacer esta meditación.

Estos pequeños pasos son muy buenos para ir controlando nuestros pensamientos y evitar entrar en desesperación cuando meditamos sentados y en silencio cuando no tenemos mucha práctica. Te aconsejo que si no haz meditado antes inicies con estas pequeñas meditaciones, aún si vienen pensamientos y te enganchas en ellos, no pasa nada, si te das cuenta, respira, suelta y vuelve a concentrarte en el presente. Veras que poco a poco empezaras a calmar tu mente y se te hará más fácil concentrarte.

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¿Qué es meditar y cómo podemos empezar de manera sencilla?

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